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El Raramuri:
Nacido para Correr
Desde hace centenares de años, hombres y mujeres raramuris, como dicta la costumbre, corren día y noche, ininterrumpidamente, por terrenos abruptos, distancias que superan los 200 kilómetros.
La carrera tradicional se lleva a cabo de dos formas: los hombres corren con una bola o rarajípari, fabricada con raíz de maderas duras, misma que es lanzada al aire con el pie para posteriormente llegar hasta ella y volver a patearla; las mujeres por su parte, corren con una ariweta o anillo hecho con varillas vegetales, que es enganchado con un palo de punta curva con el cual se arroja al aire, se corre al lugar en que cayó y se recoje, continuando esta mecánica sucesivamente. |
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El juego está tan enraizado que algunos dicen que "hay que estar locos para correr sin bola o anillos".
Las carreras pueden ser grandes, medianas o pequeñas, dependiendo de la duración y del monto de las apuestas. Las grandes, que pueden llegar a durar más de 20 horas, se conciertan con meses de antelación y generan mucha expectativa; asisten entusiastas de las diversas comunidades que apuestan pieles, animales, dinero, telas, cobijas, collares y otros artículos. |

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En las medianas se corren entre 40 ó 50 kilómetros, y en las pequeñas, que generalmente tienen una función lúdica, participan vecinos de la misma comunidad que marchan hasta 10 kilómetros.
En estas carreras los ganadores no demuestran arrogancia, y los perdedores no se frustran. Al terminar las carreras, se organiza una celebración en la que pueden surgir nuevos desafíos. También hay carreras con carácter ceremonial. Cuando algún aficionado o participante muere, los dolientes realizan una corrida simbólica como muestra de afecto y despedida. |

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El entrenamiento es la propia vida cotidiana, desde niños se acostumbran a correr al cuidar los rebaños de cabras, ovejas o vacas que andan sueltas por el monte, o cuando van a visitar a alguien y tienen que cubrir largos tramos, lo hacen acompañados de la bola o el anillo, lo que convierte el trayecto en una forma divertida de desplazamiento.
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El modelo enraizado prevalece en la actualidad, aunque han aceptado influencias externas al participar en olimpiadas y ultramaratones de carácter nacional e internacional, obteniendo excelentes resultados.
Es así como su capacidad de resistencia y dureza física son reconocidas en la actualidad, haciendo que la leyenda de los corredores rarámuris tenga un lugar en la historia. |
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