.

 
   

Historia del Deporte Adaptado

En el deporte encontramos aspectos muy importantes y de gran aporte a tener en cuenta cuando hablamos de una persona con discapacidad.

Es indudable que el deporte mejora la calidad de vida de cualquier persona, pero dentro de la discapacidad es algo de mayor trascendencia, debido a que es la actividad con la que se logra el grado más alto de reinserción social.

 

Esto se debe a que en todos los países latinoamericanos los sistemas de salud brindan solo un servicio de rehabilitación relacionado con lo físico y lo motriz, sin tener en cuenta la rehabilitación social de la persona con necesidades especiales.

El ámbito deportivo, junto al educativo y cultural, es entonces el lugar de desarrollo social de las personas con discapacidad, pues es donde podemos darnos cuenta que tener una discapacidad no es ser el “patito feo” o el “pobrecito”, es saber que más allá de nuestras limitaciones contamos con personas que nos necesitan tanto como nosotros a ellas, y que ese crecimiento en la autoestima no lo encontramos en cualquier lugar.

Hagamos un simple razonamiento, si el 10% de la población tiene alguna discapacidad ¿dónde está que no se ven? La respuesta es obvia, encerrados en sus casas, torturándose con ese preconcepto arcaico pero muy aferrado en nuestra sociedad de que “la persona con discapacidad no sirve para nada”. Esta es una trampa de la que es muy difícil salir, lo resalto por experiencia propia, ya que siendo parte de ella y nunca habiendo tenido relación con una persona con discapacidad, es muy fácil caer en este preconcepto cuando nosotros o alguien muy cercano adquiere una discapacidad.

Es por esto mi insistencia en que el deporte es el camino, pues la participación en actividades deportivas y recreativas, aportan muestras positivas a la sociedad, permitiendo establecer un paralelismo entre éstas y la vida cotidiana de la persona con necesidades especiales como ser posibilidades educativas, salida laboral, supresión de barreras arquitectónicas, etc.

El primer registro de deporte adaptado se remonta a 1847, cuando un austríaco de apellido Klein editó un libro llamado "Gimnasia para ciegos”. Entre el 1888 y el 1900 se lleva a cabo en Alemania el Primer Programa de Deportes para Sordos. En 1922 se fundó el Comité de Deportes para sordos, en Holanda y ese mismo año se creó el primer club de Motociclistas Discapacitados. Luego, en 1924 la Comunidad Internacional de Personas Invidentes acudía a París, Francia para realizar competencias a la par de los Juegos Olímpicos disputados en esa ciudad.

Pero el auge del Deporte Adaptado no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Debido a la gran cantidad de afectados de la posguerra (principalmente lesionados medulares y amputados), en 1946 el Dr. Ludwing Guttman, neurólogo y neurocirujano del Hospital de lesionados Medulares de Stoke Mandeville (Inglaterra), introdujo por primera vez el deporte en silla de ruedas. En un principio Guttman buscaba a través del deporte establecer el bienestar psicológico y el buen uso del tiempo libre del paciente. Al tiempo se dio cuenta que la disciplina deportiva influía positivamente también en el sistema neuromuscular y ayudaba a la reinserción de la persona en la sociedad.

Este Doctor comenzó con el tiro con arco, el basketball en silla y el atletismo, para luego continuar con muchos otros deportes hasta llegar a implantar en 1960 la halterofilia (levantamiento de pesas). Realizándose en 1948 los primeros Juegos Nacionales en silla de ruedas en Stoke Mandeville, coincidiendo con el inicio de los Juegos Olímpicos en Londres.

Al mismo tiempo en EEUU el Básquet o Baloncesto en silla hacía furor. El equipo "Flying Wheels" (Ruedas Voladoras) de California, Estados Unidos, realizó una serie de presentaciones en su país y gracias al impacto que causó entre la gente, con su interés y apoyo, en 1949 se realizó el 1° Torneo Nacional, formándose la N.W.B.A. (National Wheelchair Basketball Association).

En 1952 pasan a ser Internacionales los Juegos de Stoke Mandeville con la integración de Holanda. Debido al interés creado y a la incorporación de varios deportistas cada año, actividades como lanzamiento de bala, de disco, básquetbol, esgrima, levantamiento de pesas, tiro con arco, bolos, carrera de velocidad, natación, tenis de mesa y pentatlón debieron ser reglamentadas y adaptadas para su práctica en silla de ruedas.

El trabajo de Guttman, nombrado "Caballero (Sir)" por la Reina Isabel de Inglaterra gracias a su labor, comenzaba a rendir sus frutos a nivel mundial, pues en 1960, en Roma (Italia), se disputaron los primeros Juegos Olímpicos sobre Silla de Ruedas (después rebautizados como Paralímpicos) a continuación de los Juegos Olímpicos.
Al igual que los Juegos Olímpicos, los Juegos Paralímpicos hicieron su aparición cada cuatro años, y en cada evento, el número de naciones y atletas participantes fue en aumento.

En Roma (Italia), en 1960 sólo participaron parapléjicos que practicaban deportes sobre silla de ruedas. Para 1976 en Toronto (Canadá), se permitió por primera vez que compitieran deportistas amputados y con deficiencia visual y en 1980 en Arnhem (Holanda), se incorporaron a los afectados por parálisis cerebral y a “les autres” (los otros en francés) en la que participan aquellos atletas con discapacidad que no encuadran en ninguno de los grupos previos.

En los últimos Juegos Olímpicos realizados en Atenas (Grecia), en 2004, hubo 6.000 participantes, (4.000 deportistas y 2.000 guías y asistentes) representando a 146 países. Se desempeñaron 19 disciplinas deportivas en el programa, 16 son compartidas por los Juegos Olímpicos y 3 son exclusivas de los Juegos Paralímpicos: boccia (similar a los bolos), golbol (un deporte para atletas con disminución visual) y quadrugby (rugby en silla de ruedas).

 

 

 
 
 

 

.